jueves, 9 de noviembre de 2006

saxando



el misterio contiene y la dicha desgasta.
(haz.me. de luz, saxofoneándote)

viernes, 20 de octubre de 2006

Pandora tiene deseos a la inversa cronológica.




Comencé a olvidar el sonido de su voz al respirar mi cuerpo.
Pañuelitos descartables, sería un lindo obsequio.
(Cómo me siento)
Radiografías en sangre ven
mis senos nasalaes
y mis pulmones amorosos.
Tan sólo un abrazo contiguo a otro que sería continuado por uno igual al primero.

Cuando un teatro termina y te regalan vino y salmon,
te autean hacia dick (el.demas,) y te desgastan junto a las estrellas planetarias con cuacuás.
Es un lomito mi pierna, llena de fotos y corazones blancos que fueron maquillados.
Una fecha termina con un infarto festivo, entre libros y anotaciones.

Los chicos pescan más detalles que los adultos,
la gracia del conejo estaba vestida de aviador.
Yo sé que me reprocharás aquellos detalles que no supe ver,
pero siempre sabré encontrar inodoros en diagonal a la pared.

Dispuestas en el tablero, mi rey es aliado del enemigo,
mas yo no sé cual es mi color, soy un peón pendiente de sus acciones.
Principiantes precipitados que desorientan a la madre experiencia,
la cual siempre contradijo a la naturaleza.

En la infinitud del plano detalle,
(tal vez siempre haya una ventana[-ita] en la ciudad)

Las ideas son como los sueños,
imágenes que se susceden en la mente, penetrantes en los ojos fuera de control.
Una serpiente se enrosca deliberadamente en nuestro brazo para quitármelo.
Como bailar, tras la fiebre y el celofan entre frutos fálicos de la tierra.

Es un viaje sin rumbo, una ilustración esperanzada por una cultura contradictoria,
es una revolución contracultural. Revolución cinéfila!

¿Cómo podría ver las cosas según su eterna percepción en mis ojos?
Como mi puerto que siempre estuvo junto a tu cielo,
como tu cuerpo, siempre ausente frente a la espera.
El dolor de un cólico estomacal es como un chino que dice amal al mar.

Al sueño vela le molesta la luz y las heladeras (rumbrumb),
los pensamientos (interumpidos por el velador), y tu ausencia.
Al despertar ya sin más ruidos ni coloridos,
sigo buscando entre los sueños tu presencia.

Mi confesión tendrá forma de cañon Potemkin, pero un folklorista canta que pena quererte.
Seremos irremplazables, pero en fin de cuentas, todos tenemos los mismos mecanismos de defensa.
Los mismo métodos. Es una escenografía conocida para mi.
Fue un sueño potpurri,
de aquellos donde nadie vuelve al dibujar el odio producido por un celular acaramelado con miel, amistoso y parlanchin, como las manzanas de año nuevo en el día del perdon. Ensaladas fálicas discuten tras la mesa de calcar, gente que no esta, correteando entre las galerías de la exposición a la cual me presento ausente para que me abrazes cuando no estaba mirando, ese fue el problema: no podía apartarlo.

Algunos tienen secretos, nosotros sueños.
Hagamos una (o dos).
Son aquellos viejos que nos acobijaron varios años en su hogar. (y tal vez no era papá)
(siglas de ayer y quien sabe)

Es la hornalla culpable de esa chispa vegetal que nos acoge junto a las pulsiones naturales del pie.

Escribiendo por un sueño, una obsesion (y ventanitas)
Silueta del recuerdo con los ojos abiertos, (y cerrados y abiertos y n.m.)
Dichos y entre secretos inquietos observan la melodía de tu encanto,
amarillo, como un paraguas, en casa, dulce soliloquio.

Yo soy de los que esperan y luego bon o bon les hace una publicidad,
"alabar, agradecer cada instante del tiempo, alimento de todas las cosas, justificar lo que me hiere"
(Sentí náuseas; me tumbé y cerré los ojos. Pasaron una serie de imágenes)
- Aquella esponja se ha tomado todo el vino - Le comentó al señalarme.
Mucho para decir como para andar diciéndoselo a cualquiera.
(dichos y entre ojos inquietos, castigados sean los papanatas)

Una acción de cotidiana religiosidad con escasas penetraciones complementadas con agarres, manoteos, mordisqueos, gritos, gemidos, golpes, y una serie de exitaciones corporales que involucran todas las actividades.
¿Y qué más lindo que una conversacion conyugal?

- Aquella escafandra literaria no va a ocultar tu diagnóstico, serás por siempre el excremento en toda la extensión del tiempo. Serás por siempre un loco mal que añoraba ser un loco wey. Andá a hacer teatro y dejate de joder.

Un círculo, el que encierra la vida.
Anecdótico y casual equívoco de la tecnología,
como el hombre, y sus errores.

Septiembre se ganó la gestación
Un éxtasis corporeo en las colmnas del respaldo.
Entre dos piernas siempre un falo, ¿no renata?

Tras el encuentro

Tras el encuentro
Nuevamente por la ventana.
Una nariz usa una pollera gris,
un joven alemán fuma junto a su anciana.
Ella de rojo escribe en soledad,
aquel hombre de lentes grandes,
cuatro amigas en el restorán,
un bastón sonríe de sus pecados,
coqueta y risueña mujer.
Un bigote festivo
carga los pesos de la hermandad;
espera preocupada.
Ojos degustan el humo
de naranja el negro callada,
la corbata me mira
más naranja risueña.
Curvas en la espalda,
corrientes uno cinco cuatro tres (bajo el piso sin ascensor),
grande betacaroteno.

Es un camino, la vida que pasa, tras los ojos de la mirada.

martes, 10 de octubre de 2006


Quisiera modular nuestras ondas electromagnéticas
retener su propagación a un solo medio de transporte.
Tengo cuerdas que te vibran, vibran en esta cinta.
y excitas con tu frecuencia mi electrón.

lunes, 9 de octubre de 2006

Éxitos en silencio.


¿Quién pudiera decir tras el cristal lo que quien quisiera decir tras esta caja de metal? Chapa dura y querosén.
Un eco resonante desde la capilla recuerda mi bóveda vegetal. Ya llegamos al hospital Durán. Un mural cual parto intravenoso, un giro en ocho (que famoso).
A mi lado los rojos, recuadros tramados por la senda peatonal. Largo es el recorrido de los edificios, una pollera corta me pide no avanzar, una línea blanca me inspira en la profunda ceguera.
Pizza, birra y café, un martini, un sake tal vez, domada por la ley de un faso ni legal, desciende cabizbaja de mi escalinata.
Una destrucción por el mañana junto a un sexshop en Rivadavia.
El verde se extiende de las rejas deportadas, como un niño que sostiene el péndulo arácnido de su mente desconociendo mi "clavija y balancín" atentando la mímica juvenil junto a las guardas del tiempo.
Son todos relojes espejados en la memoria, razones e mis andanzas, el tul que recubre su alma, despellejable localidad de las flores que no duermen.

Éxitos en silencio.
La base de nuestro trabajo parte de la inclinación (asexual)

martes, 3 de octubre de 2006

que el gesto sea un lindo reflejo


Una mirada agasapada tras el velo del recuerdo que tendremos de mañana. Que triste es perder la esperanza durante un abrazo partido; como el llanto de un niño, desconsolado a gritos, se arranca el alma por su madre mientras es timado su silencio por banalidades lúdicas

jueves, 28 de septiembre de 2006

Ella me desvela

En el colectivo nos gusta acomodarnos y dirigir la mirada a través de la ventana. Buscamos y miramos los edificios que pediremos luego con muchas ventanas por las cuales miraremos al entrar. Miraremos ese cielo, no tan azul como en el campo que soñamos, donde miramos a través de las hojas del árbol más cercano como la resolana pareciera ser la misma que en Europa, la que miramos, desde América la añoramos. De allí supongo, al alzar la vista, podremos ver las estrellas que nos guiarán a otro planeta, en aquel mar negro y lejano, ni pensado en aquel colectivo que nos lo dio.

Yo prefiero quedarme (chapita) mirándole las zapatillas a la gente y los relojes para adivinar cual es su profesión. Yo prefiero quedarme para desvelarme.

domingo, 17 de septiembre de 2006

Omisión



Omisión es el título de la obra (sí, es corta).


Es cuando uno descubre la nostalgia.
El tiempo sólo turbó el cociente,
aquel desempeño olvidado perece latente.
Una mirada tras la vela,
soplido reminiscente.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

libido ahora.


Abrir los ojos, gratificar que no fue un sueño
(vivificar mi inspiración).

Olvido, triste espontáneo
contra la utopía del engaño.
Silencio, el recuerdo perece la distancia
que nunca fue.

Espejos, reflejos:
viajan al traslado de la luz:
motor de nuestros tiempos.

Satisfacción griega es la oralidad.
¿Por qué? (te vas y yo casta)

miércoles, 23 de agosto de 2006

Quiero cruzar el océano


Te levantas dos o tres mañanas, folletería por las calles.
Aquellos pasajeros malolientes que reprochan tu presencia.
Observadores del semblante empobrecido por el fuego, su piel se desvanece cual cera en apagón.
Tortuoso destiempo que converge en el polvillo de una institución decaida en el fracaso,
y escuchan tu silencio, a gritos y entreabiertos.

Flanqueas entre aquí y allá;
polleras, labios y piernas;
Americo, Colón, Voltaire, Danton y Robespierre.
Los genes o la natalidad.
La realidad, la verdad.



miércoles, 9 de agosto de 2006

Teoría del imperio, como cae un romance.

Antes de empezar quiero que quede por sobre entendido lo siguiente
SEAMOS ONIRICOS. Mis palabras piden ser interpretadas.
Leonardo Da Vinci supo decir:
- Dos debilidades que se apoyan crean una fortaleza. Por lo tanto, si la mitad del mundo se apoya en la otra mitad, adquiere solidez -
Ampliando las terminologías en un desliz asociativo de carácter pseudo onirico digo (y aqui me sale aquel poeta muerto por despecho):La solidifcación y el devenir por una mejor volatilización. Esa es la cuestion que sobreviene al problema. Su (she) volatilización.

domingo, 30 de julio de 2006

La belleza de lo humano


Pensando en las mujeres, aquellas rubias decoradas con rubor e indumentaria, su inexorable búsqueda por la perfección, por la belleza arquetípica, en contrario a lo bello, lo humano, lo orgánico. Cada error en su cuerpo se acrecenta al intentar disimular su "perfección", se descubre y desprecia. Deberían jugar con su cuerpo, hacer de sus narices, largas y extrañas, el objeto del deseo, deberían, jugar con lo grotesco. Sólo así conseguirían ser las más bellas argentinas, en vez de oler a plástico y combustionar humo negro al calentarse. Estas mujeres deberían ser felices con aquellas grandes narices, sus mejillas arrugadas y ojeras abultadas.

martes, 18 de julio de 2006

Planos en pura colision discontinua

Todo sujeto necesita asegurar la consistencia de su imagen narcisista, para ello, su reflejo, el doble del espejo. Necesita prevalecer en la historia, vencer a la inexorabilidad del tiempo, y así, tras pasar su muerte física, salvarse de su propia muerte espiritual, y para ello, reemplazando al retrato pintado y embalsamando al tiempo, la fotografía. Yo necesito prevalecer en la historia en movimiento. La objetiva realidad fotográfica en su duración y recrearla enfatizando su función expresiva para provocar la generación de ideas. Para ello: el cine.

lunes, 10 de julio de 2006

Prolongado aquel sueño exquisito

Cuando pequeño, una profesora de literatura, me enseñó que no se deben aclarar las fuentes de inspiración de las obras, ni explicar la razón de sus versos, pero, me veo obligado a aclarar cierto detalle sobre el texto que publiqué hace unos pocos días. En esas épocas, y por unos años, solía escribir mucho, periódicamente, por no decir, diariamente. Me ¿especializaba? en la prosa, prosa poética, cuento, novela (inconclusas todas), poesía (en verso y prosa), pero lo que más me gustó en su momento fue la prosa poética, que, a fin de cuentas terminé por narrar en verso, pero eso es otra historia. A medida que pasó el tiempo, fui abandonando la escritura, le puedo atribuir la culpa a una actitud, una tendencia de abandono adolescente, y a una necesidad menos pulsional de expresar emociones (generalmente dolor y placer sexual, eran los temas más nombrados). Hace poco, esta misma profesora me pidió textos mios, y yo me encontré con una insatisfacción enorme al descubrir lo que había abandonado, lo que ahora me creía incapaz, había encaminado todos mis textos a una necesidad fílmica, todas mis creaciones (todas: en su mayoría) eran pequeñas sinopsis de escenas, sin lujo de detalles ni aclaraciones verbales. Intenté traspasarlas a prosa, pero no pude, intenté escribir algo nuevo, y tampoco, me resultó imposible, me perdía en la primer oración, sin necesidad me rebuscaba demasiado y perdía todo sentido. Este texto, aquel sueño exquisito, es mi primer logro poético filmografico, cada oración esta planteada como una narración audiovisual, no hice más que graficar los sonidos y formas que se presentan ante cámara, eliminando las palabras, sin omisión del calculo temporal, creo haber conseguido, obviamente, sin la claridad especifica del guión literario, con respecto a la imagen, lograr un texto filmografico. Me estoy contradiciendo, ¿no? Justamente, un guión tiene en cuenta luz, color, sonido, texto, imagen, plano, angulacion, .... y mi texto, no consigue describirlos claramente, pero ese no era el objetivo. Cada luz, plano, imagen, sonido..... busca expresar algo, estan en función del drama, mi objetivo fue traducir esa expresión dramática, esa emoción audiovisual, el resultado de haber elegido tal plano, tal encuadre, tal color.. cada palabra esta en función del drama... filmografico.

domingo, 9 de julio de 2006

Aquel sueño exquisito


Un ruido destellante iniciaba el contador, cada segmento se balanceaba cual jadeo despechado. Aspiraba, los sesenta dientes de las manecillas se retorcían empujándose consecutivamente. Expiraba, y la manecilla decidía animarse a dar un paso por sobre la ubicuidad del espacio. Era pancronismo puro, el egoísmo reminiscente, en el palpitar de los parpados, dilatándose en el refugio eterno, y pronto, en un sueño que conmueve al silencio.
El mar rojo que resopla en el antitrago, golpeando al yunque con su martillo, acobijado en la concha de la membrana timpánica; y sólo rocas, rocas de cemento, piedras, escombros, paredes, delimitaciones. Nuevamente, cada segmento se balanceaba de aurícula a ventrículo, cava del alma, clavija del momento, alternación de la existencia. Un cuerpo que arrastra su sangre, mar del desierto, desorbitado. Entorna los ojos para angular su brazo, y continúa en el bosque (de fuego y aves).
La resolana cual garúa impredecible, se ocultaba entre los ramajes del hombre, su evolución, su hierro, lleno de unos y ceros. Enmarañado en la constancia del tiempo, un sonido que avanza en cada segmento, un sonido que llega en cada retazo de la dicha sección, una muesca que golpea a otra, treinta ruidos por cada segmento, un silencio por cada momento. Y nuevamente el destello, sonido insomne del retardo eterno, prolonga el sueño, en un ilusorio de condensación, disfraz atemporal del tiempo omitido en el campo del vecino.

sábado, 24 de junio de 2006


Cruel eres en tu ausencia: no me dejas verte.
caricias reminiscentes evocadas por la memoria.
Sonidos entre tiempos, perpetuos:
silencios etereos.
Revindico la plétora con remembranza, succionando tu afasia.
Desasosiego lozano entre clavija y balancín,
entre llantos polimorfos de una leve sonrisa,
de un vago recuerdo,
sobre aquella diligente.

viernes, 16 de junio de 2006

Distancias

A veces pienso en nuestros precursores, aquellos hombres de abundante barba y ropas escotadas, con hombreras y pelucas encajadas. Pienso en los quilómetros que debían recorrer, los tiempos que consagraban su espera, espera hoy innecesaria, ridículamente padecida. Sin contacto, con comunicaciones defectuosas, sus pelucas los hicieron calcular las razonabilidades más estrafalarias, cosmos convexos y lunas terrenales, piedras que flotan en mar abierto, fotografiadas por soluciones de agua en aceite, chicle de sus árboles, azúcar del cacao y fuego del amor. Hoy en día, todo me es tan cerca, tan rápido a mi alcance, tan fácil y sensible a mi mirada, obvia percepción de la lógica, que la naturalización de los hechos, me enceguece y no me deja nada.

lunes, 24 de abril de 2006

Manifestacion artistica



Pueden acceder a mis obras mediante este link:
(Sobre el ángulo izquierdo y superior de la imagen por default se encuentra una flecha para acceder al menu de albumes con distintas fotos)

jueves, 20 de abril de 2006

Sobre la maldad – Capítulo II: Sobre la incoherente incompetencia

El 27 de febrero (2006) escribí una pequeña resolución deductiva sobre el origen de la religión como impulsora para crear las normativas de censura de los deseos del hombre que concluían en la fragmentación de una sociedad por su naturaleza maliciosa, propensa a la codicia, en fin, pecaminosa. Finalizando dicha página, coloqué el siguiente apartado:
“Ningún dios pedirá a sus fieles que no pequen si no supone de antemano que el pecado está en su condición natural”.
Determino con la última afirmación que los mandamientos no son más que una alegoría cuya función es reprobar el impulso humano. Sugiero continuar con el abandono de lo sensible (perceptible a través de los sentidos) e interiorizarse en el análisis de los asuntos (verídicos, reales).
Siendo la maldad la condición natural del hombre, por lo tanto, un deseo originario de carácter instintivo, afirmo que fue necesaria la total represión de este susodicho por parte de la comunidad, prohibiéndola cada cual a su manera, utilizando dogmas, leyes, normativas, y, como dije antes, necesarias falsificaciones que lo reprueben, como es el caso de la religión. A su vez, como método de supervivencia, la psiquis consiguió reprimir este deseo en la infancia del nuevo hombre, condicionado por la educación sociocultural que le reprobaba despreciativamente su instinto. Pasada la represión, mecanismo capaz de aliviar al sujeto en dolencia, el deseo permanece punzante (digamos, deseoso de acaparar la atención y satisfacer su demanda), por lo que, para satisfacerlo, es necesario intercambiar el objeto del deseo por otro, desexualizándolo para hacerlo pasar a través de la conciencia. Llamando a este proceso sublimación, no es más que una forma de compensación a través de un substitutivo. Le adjudico a la incompetencia de los hombres bien conformados intelectualmente, ser el resultado, o síntoma, de la sublimación humana de su maldad. Dando origen así a un nuevo interrogante, ¿Por qué elegir la incompetencia como forma de maldad? La incompetencia es un defecto (porque provoca daños) tolerado por la sociedad, y difícilmente puede perjudicar el instinto de supervivencia, como sí pueden hacerlo el hurto, homicidio y otros males severamente castigados.

Sobre la maldad – Capítulo I: Sobre la religión.


Seguramente seré castigado por publicar las siguientes opiniones, pero no será por lo escrito en ellas, sino por su malentendido, ya que en mí radica un sumo respeto a la práctica de cualquier doctrina (o filosofía) más allá de que, personalmente, no acepte credo alguno.
Comenzaré mis párrafos desde el origen, obviamente sintetizando, simplificando, resumiendo y suprimiendo acontecimientos, justificaciones o faenas de la historia. Arouet afirmó en una asociación libre de palabras y acontecimientos satirizando sus ocurrencias con gracia que (absténgase la susceptibilidad a continuar leyendo) los musulmanes han debido ser por naturaleza, muy sucios, puesto que Dios se ha visto obligado a ordenarles que se laven cinco veces al día. Con esta mención injustificada como epígrafe introductorio continuaré con el tema principal al que me encuentro deseoso de hacer referencia, para ello, comenzaré acotando sobre algunos mandamientos de la Iglesia Católica.
En algún momento de la historia (y no voy a hacer referencia a la interpretación de las habladurías religiosas sobre el “cuándo cómo y dónde”) fue necesario, luego de un prolongado tiempo de reflexión dar a la práctica general determinadas normas, inquebrantables para la cómoda evolución del hombre en comunidad. Para conseguir que estas normas se establecieran como dogmas y se tornaran inexorables para el deseo humano (al cual me gusta aludir continuamente por pecaminoso) fue necesario ratificar (según mis creencias mediante necesarias falsificaciones) que si esto no era cumplido en vida terrenal, se recibiría un castigo eterno aderezado con un sinfín de horrores que impondrían temor sumiso. Ahora bien, aclaré entre paréntesis que estas normativas debieron ser avaladas mediante “necesarias falsificaciones”: Doy como supuesto que a través de la experiencia o de un ávido razonamiento se desveló que el hombre no acataría rigurosamente estas normas si no se encontraba bajo continua observación de la justicia, y de esta manera obtendría una conciencia moral que lo atemorizaba y reprobara despectivamente para así obtener el mayor freno posible a toda injusticia humana. La solución que planteo dictaminada es la invención de un ser omnipresente y omnisciente que intervendría como juez (Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón y será reo ante el tribunal), dando a conocer su veredicto (castigador) de manera silenciosa a través del devenir del destino. Ahora sí, lo prometido es saldado; No matarás, no cometerás actos impuros, no robarás, no dirás falso testimonio, no codiciaras los bienes ajenos ni a la mujer de tu prójimo. Teniendo en cuenta la mención inicial a las palabras de Arouet, todas estas ordenanzas fueron requeridas a causa de la naturaleza humana, la cual, por origen, es propensa a la codicia, envidia y deseosa de poder. Determino con la última afirmación que los mandamientos no son más que una alegoría cuya función es reprobar el impulso humano.
Releyendo mi prosa, encuentro necesario hacer una aclaración. Jamás afirmaría el origen de Dios como consecuencia de la naturaleza humana, sólo le adjudico a la misma ser la impulsora de crear las normativas para auto-restringirse y/o censurarse los deseos que concluían en la fragmentación de una sociedad. Pero sí le confiero al hombre la creación de toda divinidad (el origen de todo dios), y culpo a la ignorancia como precursora de su creación (recordemos que en su origen las divinidades eran politeístas y fueron creadas por la incapacidad de fundamentar fenómenos naturales). Pero, ¿quién sabe? Cuando Dios juega a los dados con el universo, los arroja donde no puede vérselos.
Ningún dios pedirá a sus fieles que no pequen si no supone de antemano que el pecado está en su condición natural

2006 - Mes 04 - Día 16

En la busqueda intermitente
de un recuerdo olvidado,
para una introspección posterior.

Como cada noche: Despertando frente a la ventana,
entre clavija y balancín;
retrocede mi sombra y se estaciona el silencio,
entre llantos polimorfos,
efimeros e inconcretos,
y un vago recuerdo reminiscente.

Menuda remembranza.